Cuadros | Mil años de Cuadros
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Mil años de Cuadros

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Mil años de Cuadros

Para algunos como E. Martino o C. Arias el origen de Cuadros es muy remoto, llevándonos hasta la época prerromana, de los astures-romanos nos quedaría la Vallina de la Griega, pero ciñámonos a los últimos mil años, que no es poco.

 

Tendríamos que remontarnos al s. V para encontrar la primera referencia histórica a Cuadros. Lucas de Tuy (s.XIII) nos incluye en el Parroquiale Suevorum como mojón en los límites diocesanos del rey Requila bajo la denominación de Árbol de Cuadros. En libro Gótico  Apócrifo ya en el 364 figura el “magnum arborem” en tiempos del rey Gunemundo . Vino la invasión  árabe con las consecuencias conocidas devastadoras de cualquier vestigio de religión, formamos parte del desierto estratégico con Alfonso I. Con Alfonso II (s.IX) se recupera el cristianismo en la zona. Alfonso III el Magno (s.X) construye el castillo de Alba en Llanos y San Martino de Cuadros. Afirma haberlo fundado y dotado de un círculo de 1.000 pasos como caserío y término desde el valle Valsemana hasta el frente de Valcastro, con los derechos de riego, molino, pesca, monte, frutales y no frutales. No menciona en estos límites ni a Villalbura, ni a La Llamilla ni a Cabanillas, sin embargo menciona a La Seca. Son los tiempos de San Froilán en Valdecésar, misionando las riberas. Almanzor arrasó la zona (finales del X). La repoblación de Alfonso V (s.XI), su fuero en el que nos incluye como “cibdanos” de León, obligados a acudir a construir la muralla cuando fuéramos llamados y a defenderla. En estos tiempos podemos situar algunas de las huellas que observamos en los muros de la actual iglesia, procedentes de  anteriores edificaciones con planta de Cruz Latina.

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Las guerras civiles de finales del s. XIII (Guzmán y Don Juan, Enrrique II y Pedro I) ocasionaron la destrucción de Cuadros. El Obituario de la catedral correspondiente a los años 1275-1300 es categórico: no se puede cobrar la renta porque este pueblo y su heredad ha sido destruido por la guerra. Siguió la peste negra., disputas de jurisdicción entre el Obispo y el Concejo de León. Ambos ponían alcaldes, ambos reclutaban galeotes . Tiempos oscuros y terribles, las desgracias se posaron en el valle como la niebla del invierno….

El Renacimiento nos dejó las formidables cuatro columnas . Sus signos lapidarios, algunos iguales a los de Sandoval y San Miguel de Escalada son la mejor datación. Las bóvedas renacentistas se arruinaron, podemos suponer que con el terremoto que padeció León en tiempos de Felipe VI un día de todos los Santos  del s. XVIII ,posteriormente  se realizan obras con cimbras para reponer arcos y bóvedas. El coro con su cúpula de media naranja es obra de finales del XVIII principios del XIX. Ligeramente anterior la bóveda de medio melón que corona el presbiterio. La espadaña neoclásica se realizó inmediatamente después de la francesada. Años del 1.800 : los pueblos de las riberas acabaron arruinados. Hambruna y peste remataron   lo que quedó. Cuando el Obispo Pedro Luis Blanco, ilustrado que realizó una formidable campaña a favor de las vacunaciones, cementerios y escuelas, vino a Cuadros dejó un encargo tajante al Cura: Búsquese maestro inteligente que construya una espadaña de ladrillo con dos estribos, si no hay dinero pídase a los mayores contribuyentes del pueblo. Así se hizo, canteros gallegos con piedra de Rabanal acometieron la construcción y por si había problemas en la siguiente visita episcopal se buscó la segunda opinión pericial de un maestro de obras que fue favorable a lo realizado. Hubo problemas para pagar la obra ya que no se encontraron fondos para hacer frente a los gastos. Construcción del caracol en 1835, dintel de entrada en  1851 y el pórtico sobre puntales de negrillo. Curiosamente el caracol tiene 33 peldaños sin la meseta, cifra con connotaciones bíblicas y que también se da en el caracol del vecino Santibáñez.

J.C. Ponga describe n 1980 el templo tal como lo ve, opina que la imposta en la pared del muro sur es debida a la antigua entrada y pórtico, que la actual entrada es del XVII, también opina que el presbiterio es construcción reciente añadida. Su descripción es muy breve apenas medio folio, limitándose a una impresión superficial sin profundizar en documentos.Su situación le parece perfecta, hace notar la peculiar orientación.

Modernamente se ha atribuido esta orientación al hecho de estar en el límite de la diócesis, aunque parece poco consistente la argumentación ya que siempre fue límite, sin embargo tuvo la orientación clásica algún tiempo, como se aprecia en huella de atrio.

, que se adoptó como medida de salud pública debido a la hediondez del templo. Un pozo con nueve metros de soga para el agua y un sumidero para la pila del Baptisterio. El pie de esta pila se conserva en el museo local, debido a que estaba muy deteriorado,  en él se aprecia el agujero por el que salían los líquidos al sumidero, Santos Óleos, agua de bautizar y el agua usada para el Viático que muy frecuentemente no podía beber el enfermo por lo que era vertida en el sumidero.

El pretil  construido  con agua piedra y barro. En Cuadros siempre se dijo “PETRIL”, que no está en el DRAE pero sí en el María Moliner: “pectoralis-petril-pretil”.

 

No debemos olvidar que el río tiene un cauce relativamente joven, ya que el soto actual es lecho abandonado por las aguas y gran parte de la vega bajera también es de recuperación reciente. El eje económico estaba en la margen izquierda y el camino de Santiago también. En el tramo desde Carvajal hasta Cabanillas que hoy es despoblado, teníamos los núcleos de Valle, Monasterio de Santa Maria con hospital de peregrinos, Vilalbura y La Llamilla. Cuatro núcleos habitados .

En el Museo de las Iglesia se exponen trascripciones de documentos existentes en la catedral de León que documentan esta situación.

 

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En la veleta de la espadaña  está reflejada claramente la fecha de su construcción, coincidente con los documentos (1818)

El gallo es un tema tópico en la veletas, aquí apenas perceptible desde el suelo, se decía que representaba la predicación, colocado en un nivel inferior de la Cruz indicaba que el predicador se sometía a la Cruz.

 

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Llegamos al 1882 en el que Don Ángel Álvarez gobierna un remozado general, trasladando el retablo existente entonces, atribuido al taller de Tomé hacia la ermita junto con el San Juan Bautista que todavía vemos, se repintan los cuatro evangelistas de las pechinas hoy encalados, y repasan las imágenes. La actuación más trascendental es la colocación del retablo actual, que es el único existente de los tres que hubo en el monasterio de Otero. Los otros dos desaparecieron de los lugares donde fueron llevados, uno en la revolución de 1868 y el otro en guerra civil del 36. En los años 1950-1955 se emprendió otra obra formidable en la cual participaron 80 braceros, 12 mujeres y 30 carros. Se emplearon 60 llatas de roble y 12 chopos. Asimismo refundición de las campanas en Cabrillo (Salamanca), adquisición de cinco imágenes nuevas e instalación de la luz eléctrica, con todo lo que esto supone de esfuerzo colectivo. En vino y tabaco se gastaron 527 ptas. Hacía justo cien años que no se había producido un esfuerzo similar desde la obra de espadaña-caracol-pórtico-cementerio de 1810 y siguientes.

 

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La veleta del caracol esta fechada en 1881

firmada por SANTOS MACHÍN, herrero de Santibáñez, en su eje. Textualmente dice:

“ME HIZO S.NTOS MACHIN”

 

Podríamos saltar en el tiempo cincuenta años hasta encontrarnos otra obra histórica, la realizada en el 2002, supone como novedad que la partida de mano de obra es ocupada en su mayor parte por la aportación personal voluntaria y desinteresada. Con la indudable promoción parroquial y municipal pero básicamente realizada y dirigida por un movimiento vecinal que podríamos denominar salvemos la Iglesia. Es un prodigio de voluntad realizar una obra de esta envergadura sin disciplina empresarial, y donde no se ha adoptado ninguna decisión sin acuerdo de los participantes. Especialmente algunas personas que con toda propiedad podríamos calificar de eméritas, pues han aportado su experiencia pasada y su oficio en el liderazgo de las cortas cuadrillas. Yo he visto hacer masa de hormigón a personas con cayado, y colocar tejas a manos y piernas marcadas por la artritis, pintar bóvedas a jóvenes de setenta años….

Cúpula de torreón caracol hecha con pequeños trozos de teja

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Gracias a ellos y a su sentimiento de pueblo que valora su historia podemos contemplar hoy en todo su esplendor la Iglesia como jamás estuvo. Baso esta afirmación en que a la vista de los libros de fábrica, el mantenimiento del edificio ha sido continuo, raro era el año en el que no había que retejar, pintar, reparar para lo cual los curas luchaban contra la pobreza de recursos.

Si hiciéramos un inventario rápido resultaría:

EDIFICIO: Tres estilos visibles, columnas renacentistas, bóvedas barrocas, espadaña neoclásica, restos de planta de cruz latina apreciables en muro interior del atrio. Disposición en tres naves con coro y presbiterio elevados.

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IMÁGENES: Cristo gótico de San Juan de las Arenas (descampado Ferral-Santibáñez), San Miguel barroco de Santa Marina (León), Virgen del Rosario barroca con peculiariedades iconográficas considerada en los elencos como imagen de mayor valor, relacionada con el antiguo convento de Santo Domingo en León y con patrimonio propio, Niño Jesús barroco, Santa Lucía barroca restaurada, imagen de S. Cipriano que se inventaría como nueva en el XVIII de calidad artística discreta, otra imagen de S. Cipriano de pequeño tamaño muy rodada por lo que su valor es sentimental principalmente, San Antonio de Padua donado por D. Antonio Panizo en el XVIII que solicitó del concejo dotación por lo que se le adjudicó una tierra centenal en Valdequintanas. A Santa Ana que presidía el altar, hoy de San Antonio, se le ha perdido el rastro. A los lados del retablo en I. Parroquial dos imágenes del Sagrado Corazón (fue entronizado) y Ntra. Sra. del Rosario ambos del 1900.

En la ermita, procedente de la I. Parroquial, se encuentra un San Juan Bautista con mérito artístico (XVII) y fuerte carga iconográfica por medio de signos como el río, salamandra (agua-fuego), Libro, Cordero, Cruz, Vestimenta de piel, árbol (por sus frutos los conoceréis) , a su lado la titular de la ermita que antiguamente era llamada Gloriosa Imagen de Santa María Magdalena del desierto vestida de palma y con cruz en la mano que poseía numerosos bienes, existió en esta ermita una imagen de Nuestro Padre San Benito de la que no se sabe nada.

El resto de las imágenes son de serie, compradas en la reforma de los 50. Los Santos Mártires tienen una tradición antigua, Cofradía con reconocimiento canónico, estatutos manuscritos, con rentas y patrimonio aportado por un vecino de La Seca llamado Pedro Fernández, 400 reales de principal y 12 de réditos anuales, con los avatares propios de los siglos de historia que ha sobrevivido, fue escindida  en la de San Antonio (1920). Los útiles se pueden contemplar en el Museo parroquial.

Madre de María , Santa Anamilano4

RETABLOS: se tiene noticia de cuatro. El Mayor que se reparó y bajó a la ermita atribuido al taller de Tomé y d
repintados.  

El actual es una joya histórica por ser el único que queda de Otero, joya artística por incluir numerosos contenidos temáticos en su ornamentación referidos a la Escritura (raros en  el barroco ). Mayor, si cabe, es el valor como historia del pensamiento religioso pues es un sermón panegírico de la Virgen, al contener el ideario cisterciense en sus figuras, perfectamente trazable a través de: La conversión (dar la espalda al mundo mientras se contempla), El Cedro (fortaleza), La Copa (oración), El Espejo (pureza), La estrella (referente María), El Pozo (agua-doctrina), La Palmera (valentía-Dévorah), todo ello enmarcado en la formación familiar (San Joaquín y Santa Ana).. Terminado este proceso, según el ideario cisterciense, se ha conseguido asemejarse a María, empezando otro camino comparado con la ascensión por una escalera, caracterizado por el Hágase en mí según tu palabra, que supone la virginidad=disponibilidad. Esta visión de la Virginidad, prescindiendo de la anatómica, se aplicaba a las mujeres mayores que con edad avanzada entraban en los conventos como conversas, haciendo vida de religión y entregando sus bienes al monasterio, recibiendo a cambio asistencia en su vejez, es por lo tanto coherente con su primitivo emplazamiento.

 

Originariamente tenía un cuadro en lugar del San José actual, en el que figuraba una flagelación con Dios Padre desde nube y en el lugar central una Inmaculada. Estos cuadros se desmontaron en el traslado. El San José actual tampoco es el primero que tuvo en Cuadros. Está pintado a pincel sobre lienzo. Esta disposición vertical Padre-Hijo-Espíritu Santo(paloma)-Virgen-Eucaristía-sacerdote-pueblo de Dios, es propia de su época en la que estaban muy imbuidos del Orden Universal puesto por Dios. La nube es una alusión a María mediadora, lo mismo que los adornos florales a María de la delicias.

Las dos imágenes laterales (Sagrado Corazón y Virgen del Rosario) son de 1900, no teniendo nada que ver con el retablo, incluso lo distorsionan. Aunque son muy apreciadas por los feligreses.

El estado de las tablas es mejorable porque está muy ahumado y empolvado. Merece una restauración profesional.


LÁPIDAS: Existen dos, las dos con gran significado. Una de Juan Flórez Ordás, cura de este lugar, comisario de Sto. Oficio, 1631. Cruz de Santo Oficio, timbre a la izquierda. Armas de los Ordás. Era terrateniente en Cuadros, Mansilla, Santibáñez, Valsemana y otros que no se relacionan por no estar apeados. Fundó una capellanía a favor de sus familiares llamada de la Visitación a Santa Isabel. Los Ordás fueron señores feudales de Ferral. Los Flórez Ordás eran una familia de mucha enjundia :”Flórez por la cuna y Ordás por el señorío”. Llevaban lises en sus armas por su origen real francés, habían acudido en auxilio de los reyes cristianos (Alfonso III) en una época de máximo peligro, escudo con lambrequines y celada con rejilla de cinco barras, bordura de cruces de San Andrés. Esta lápida originariamente estuvo “al lado del altar mayor, junto a la puerta de la sacristía, del lado del Evangelio”. La renta que dejaba a la Iglesia por los derechos de sepultura fue de 2524 maravedíes anuales. Con la condición de que sólo se usara la sepultura para el propio Juan Flórez y para los patronos(administradores) de su Memoria(Fundación de 1634). Si esta condición no era respetada, la Iglesia de San Cipriano de Cuadros pedía todas las rentas que se trasladarían a donde considerase el  patrono(administrador) del momento, esta cautela era un aviso para los mayordomos(administradores) de la parroquia. Como también dejó encargadas misas (una a la semana) en la capellanía surgió el conflicto puesto que era necesario el permiso de acceso a la iglesia dado por el párroco. Hubo un acuerdo según el cual , los capellanes que quisieran entrar a decir misas debían pagar una parte de la renta al párroco que a cambio les facilitaría los ornamentos necesarios para su labor, sin embargo no les proporcionaba ostias, ni cera, ni vino, ni sacristán. Don Jacinto Flórez de Villafañe fue el párroco con el que se realizó el documento notarial. Este documento se conserva en buen estado y en él podemos observar que el patrono(administrador) de los fondos era vecino de Boñar y que distintas personas tenían censos en favor del fallecido. Estos censatarios eran de Campo de Santibáñez, de Boñar y de Cuadros, lo cual da una idea de lo abultado de la herencia. Además existía herederos menores de edad, supuestamente sobrinos. Por lo tanto es un documento complejo, en el que no sólo constan los implicados sino también los fiadores de los censos, realizado en caligrafía procesal lo cual dificulta su lectura, en el que intervinieron numerosas personas, reflejo sin duda de una época.

 Padre de María, San Joaquin

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Las declaraciones de Don Jacinto de Fillafañe sobre el acuerdo dicen claramente:

“En nombre de la dicha su iglesia,(..) le es muy grande utilidad y provecho el efectuarlo asi porque está pobre,  como porque en muchos tiempos antecedentes no ha habido quien hiciese otro tanto a tan poca costa y trabajo, con tantas ventajas, que son tan favorables a la dicha iglesia y a los feligreses y bien de dicho lugar y cosa que no le es de estorbo un bien tan común”…Consultado el obispado dio licencia   “como cosa justa y pía para la dicha iglesia así como para los vecinos de dicho lugar”.

La otra lápida es la típica de Mayorazgo, 1735, ilegible, con las armas de los García en el primer cuartel y lo que parecen Díaz/Vecilla y Flórez y en el segundo y tercero. No se sabe con certeza a quien pertenece aunque todo indica que se trata de un García de la Vega. Timbrada a la derecha con Cruz de Santiago. Esta armas se encuentran también en Rabanal, La Vecilla, Otero de C, Canales y Los Arguellos. Alguna vez se ha especulado con esta sepultura pertenezca a Don Jacinto Villafañe, pero el escudo no tiene nada que ver con los Villafañe, linaje leonés de postín, que no permitiría otras armas que las suyas. El cuartel de los Garcia (dos cabras encaramadas a un roble “robiéndolo”) se encuentra también en Piedrasecha y La Mata de la Bérbula. En el caso de Piedrasecha es perfectamente legible “GARCIA”.

 

En el capítulo de personajes podríamos incluir, a Dña.  Leonor de Quiñones (fundadora de las Concepcionistas de la Rúa ?, lápida en Bercianos ?,en la R.A.H.col. Salazar i Castro 61.066 existe un documento sobre su entrada en religión en 1536 y otro siendo ella menor en el que su madre Juana Enríquez de Guzmán pleiteó contra Isabel Osorio por bienes de los Condes de Luna en 1502) . Dña Leonor dotó una fundación para huérfanas en Cuadros, está sepultada en el presbiterio de Alcedo

 

El Corregidor perpetuo de León y Escribano mayor del Adelantamiento del reino, Manuel García Brizuelo cuya viuda, Josefa  Melena. permutó (1782) por prados la actual casa rectoral . Todavía hoy se llama “la tierra de la Melena” a una  existente al final de la calleja en la bajera del soto.

Nos gustaría poder afirmar que Don Didaco de Quadros (1725), autor de “Palaestra Bíblica”, era de Cuadros, pero a pesar de su apellido se presenta como natural de Astorga en el ejemplar existente en el fondo de Sandoval, por lo tanto no podemos afirmar que sea de los nuestros.

DOCUMENTOS: Se conservan los propios de los archivos parroquiales desde el XVII en estado aceptable. Es un admirable muestrario caligráfico donde podemos apreciar la evolución de la escritura, desde la letra bastarda española, letra procesal en su momento de mayor extravagancia, itálica clerical, caligrafía del XIX al estilo de los pendolistas de la época,  letra española con 30 grados de inclinación del s. XX, redondilla, una muestra surtida de rasgos de notario, etc….En el museo parroquial se exponen dos hojas sueltas de un proceso de más de cien páginas que han sido reutilizadas para borrador en algún recuento a base de palotes, cuya caligrafía es procesal auténtica, de muy difícil lectura aunque el trazo se conserve y las memorias de Don Juan Flórez, cuya caligrafía es procesal pero menos extravagante.

Dos sellos-tampón de madera con caracteres en metal y una piedra usada por el herrero como molde para dar forma a las cabezas de los clavos de las puertas.

Con un poco de esfuerzo se lee:

“Leido de verbo ad verbum…”

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Es una formula procesal que precede a la declaración que alguien hace después de leer la acusación contra él. Observamos por la paginación que el documento era voluminoso

 

 

Memorias de Don Juan Flórez de Ordás.

Podemos leer

“En la ciudad de Leon a catorce días de noviembre de mil y seiscientos treinta y cuatro años en presencia y por ante mí__escribano…”

 

Acta notarial de concejo con relación de asistentes. Acta de colocación en la puerta de la Iglesia de aviso para apear los bienes del santuario de la Magdalena (ermita). Acta de la retirada de dicho anuncio. Juramento de los apeadores, etc…

Un MISAL IEMALIS del siglo XVIII, impreso con licencia de Carlos III dada en Aranjuez.

Destacaríamos el texto denominado MODOS DE DIEZMAR, en el que el Concejo plasma por escrito las Costumbres inmemoriales seguidas en este lugar y en el Valle del Bernesga. Allí encontramos instituciones tan curiosas como el estatuto que el concejo concede al Cura: Vecino de la mayor excepción, que podrá pastar sus animales en los comunes, tener dos bueyes, un carro, un animal de silla, y los animales de su casa. No guarda vecera. No percibe cáñama (reparto de los ingresos por  impuesto a los rebaños trashumantes). No tiene derecho a quiñón en los egidos comunes.

 

Este es un encabezamiento típico de documento parroquial,

La caligrafía de la “S” denota el gusto dieciochesco por las letras capitulares.

El sello de Carlos III   y la fórmula “Sépase por esta escriptura...” nos transportan a otras épocas.

 

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Encontramos también que se le ponen cuatro vecinos para auxiliarle en caso de conjurar las tempestades por cuyo servicio están agradecidos y le compensan con tres carros de leña de la Cotada. Jaculatoria de la época: “Cristo nos defienda de toda tempestad, rayo y centella, amén. Como padre amoroso nos conceda la serenidad del aire”

con una ofrenda de una gallina sana, gorda y viva más un mollete de pan de dos libras. La Misa de caridad en la que se reparte pan y vino a los más ancianos, tradición que llegó hasta principios del XX. Las tarifas de los oficios religiosos se llaman ofrendas. Los amos con criados y criadas estaban obligados a retener el 10% de la soldada a menos que fueran criados que sólo cobraban la vestimenta en cuyo caso estaban exentos. Estaban exentos también de diezmos la linaza, las potras y las vacas que trabajaran en lugar de bueyes. Los diezmos se repartían entre el obispado para los pobres, el rey, el edificio de la iglesia parroquial y el sustento del cura.

Esto es un apunte de lo más evidente, podríamos repasar los libros de tazmanías en los que a título de curiosidad no aparecen las patatas en el siglo XVIII, porque su consumo no estaba generalizado todavía y predominan los impagados. Sorprenden estos libros por lo rigurosa que era la contabilidad aunque leyendo atentamente se aprecia lo que hoy llamaríamos una presión fiscal excesiva, y una excesiva concentración de recursos en manos muertas, ausentes o por lo menos no trabajadoras, que ocasionó la convulsión social del XIX.

   El término de San Martino se agregó a Cuadros en el XVIII, cuando aún se recordaba su despoblación, se celebró un juicio contradictorio entre el Obispado de Oviedo y la Parroquia de Cuadros que se resolvió a favor de Cuadros. En esta fecha existía su ermita. Las fincas eran llamadas , por nuevas en el apeo. El último administrador del Beneficio Rural de San Martino fue Don Marcelo Díez Ordás Casado con Isabel García, la cual, viuda,  pleiteó con la parroquia de Cuadros resistiéndose a pagar, consiguiendo una aplazamiento e  involucrando a una hijastra, María Díez Flórez. Era el año de 1709.

En el Tumbo (1050) catedralicio se menciona a Corra como término perteneciente a Santa María, podría ser el paraje  “La Corra” actualmente despoblado y sin huellas constructivas pero del que siempre hemos oído hablar de “tesoros enterrados” . Se le nombre justo antes que a la Seca dándose la coincidencia que aún hoy día son limítrofes pues la Vallina del Sol(en la Corra de Cuadros, linda con La Seca).En este mismo documento al referirse a Cuadros se le incluye como integramente perteneciente a Santa María, igual que Villalbura. (A.L.nº58) También en el mismo lugar del Tumbo se menciona a Borricos, tenemos al Norte de la cimera de Valdeposadas  al paraje denominado hoy día  Valdeborricos que bien puede ser un resto de antiguo poblamiento de BORRICOS..

El pendón, como símbolo representativo de la autonomía concejil, derecho cívico ostentado durante siglos, no se inclina ante nadie, más bien es merecedor de las reverencias de todos.  Excepción hecha, como  aquí le vemos rindiendo honores al patrón en el momento de recogerse la procesión.

Al pasar el pueblo bajo su tafetán el sentido de la ceremonia se invierte, pues el pueblo acata en él la voluntad del grupo al que pertenece, antiguamente se hacía por necesidad de supervivencia, hoy lo hacemos por amor a la tierra. En la imagen, pendón rinde honores al patrón en su entrada a la iglesia. Los pueblos eran conscientes de su debilitad, por lo que se acogían a la protección de un patrón. La decoloración de la tela puede confundir a un observador superficial el pendón con la bandera de España.

 

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Es un repaso apresurado que podría dar mucho más de sí, hecho a manera de homenaje a quienes aprecian nuestra historia y cuidan de su divulgación.

 

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El badajo de la campana  y sus rebabas a fuerza de repicar entierros, y procesiones es un elocuente testigo de los muchos afanes que a fuerza de tañer han ablandado el hierro frio y roto el bronce campanero en un clamor de estas gentes, ya sea en los momentos de dolor o de alegría lanzaban al viento   su llamada  para que la comunidad acudiera a compartir  dolor o alegría. Hoy languidecen las campanas  cuyas melenas se aflojan y sus yugos se agrietan, los corazones se deprimen y tapan sus penas con pastillas de farmacia, a falta de aquella terapia colectiva que suponía el tañir y repicar, porque “mi pena suelto al viento, en la misma medida que los demás la oyen, en esa medida me alivian a mí, el sonido penetrante de la campana se introduce  en los ánimos que se sienten fortalecidos con ello, pues adquieren la propiedad y dureza del metal a través de su sonido”.

Si volvieran a “boblar” las campanas volverían a rodar por los tejados las emociones movilizadoras de conciencias invitándolas a salir de casa y sumarse al pueblo en plegaria colectiva que es también terapia colectiva.

El comentarista barroco y pesimista decía que el sonido de las campanas es regocijo del diablo, pues al sonar éstas, el perezoso se da otra vuelta en la cama diciendo : todavía es pronto.  Pero a pesar de ello es peor que no suenen, su silencio como si durmieran es el sueño, o adormecimiento comunitario, languidez que deriva en pasividad y en pesimismo existencial.

 

 

 

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La melena de las campanas son muestras elocuentes del ingenio de los herreros Para repicar dos campanas a la vez, poniéndose cerca de una y este artilugio enganchado al badajo de la otra, pueden darse los toques “de muerto” que requieren tañer alternativamente.
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Los granados se han convertido en el motivo más general de las telas de los pendones y pendonetas.En opinión de algunos esto supone una reducción de las posibilidades, porque dicho modelo responde a una época concreta, s.XVIII-XIX, mientras que la vida de los pendones es más amplia.En la inagen un ejemplo de tela negra. La manera de encarar la muerte es uno de los comportamientos que más ha variado con el cambio de costumbres. Aquí vemos un paño mortuorio sencillo pero efectivo en el sentido que impactaba a los asistentes a los funerales. Se colocaba sobre el túmulo.Cuando se piensa que estas costumbres son propias de lugares apartados se comete un error, los reyes más poderosos encargaban estas telas para su propio funeral, de hecho son uno de las fuentes empleadas por los estudiosos de heráldica.

 

 

ODA     A   CUADROS

Pronunciada con motivo de la inauguración de la reforma en la I. Parroquial de San Cipriano. 18 de Agosto del   2002

  “Con la venia de nuestro obispo, su eminencia

con la de nuestro cura, autoridades laicas, representantes institucionales

y de toda la concurrencia.

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Arrumbados los arados de madera

El carro regalado en el portal, espera el yugo y el rodar.

Vacías las cuadras y cubiles,

 los tiempos han cambiado y nada es lo mismo ya.

aquella raza de titanes que engargaban a los chopos,

las mujeres de rueca y de mandil

los viejos de gorra y escañil.

De aquellos hombres-roble somos retoño.

La vega solitaria encoge el alma.

Tierras que nadie labra, eras sin trillos ni parvas,

roderas que nadie rueda.

El lodo ciega la presa, los riegos milenarios

sucumben a los zarzales,

las pozadas están secas.

Bernesga, ¡Viejo Bernesga! ¡Qué solas se quedan tus tierras…!

Los nuevos tiempos son un reto,

estas gentes que regabas

dejaron la Vega y el Cueto

y han colgado sus azadas.

La fábrica lejana, el sueldo seguro

se llevaron el frío y el pan duro.

Nos trajeron la nostalgia, la distancia,

el desarraigo, los viajes, otra trashumancia…

La vida que nos dispersó, nos alejó e hizo errantes

no nos arrancará porque somos paleros

con raíces en el reguero.

Quien nace en Cuadros

tarda en olvidar sus guijarros.

Rodamos como los morrillos

volvemos como pajarillos

La Fe de Magdalena en el Sepulcro.

La Esperanza de Juan en el Jordán,

serán pilares que sujeten nuestras vidas

                                                con la ciencia y el martirio de Cipriano,

la ayuda de la Virgen, el ejemplo de Fabián y Sebastián,

tejeremos un cesto y con sus varas,

                                            nuestros vecinos, nuestro pueblo, plantaremos a la vida cara.

  Nuevos tiempos, nuevas gentes llegarán,

mas la torre de la Iglesia, dominante

cuando vean perfilarse, pensarán,

en quien la hizo, la conservó, sacó adelante.

Si la devoción, o la muerte, o la nostalgia

les acercan al pretil, desde su altura

hallarán un Tabor que transfigura.

Si pisan sus losas, contemplando sus molduras

¡Cuanta piedra, cuanta Fe,

cuánto silencio y piedad!

Si es bello lo que se ve

es hondo y se acrecienta con la edad.

Nada queda del Cartago, un tiempo altivo

que viviera Cipriano, el africano, normativo.

Quedan sus cartas, su espíritu, su báculo,

su memoria y un puesto de honor en nuestro altar

de este pueblo lejano y pensativo

que implora de su patrón, arrepentido,

saber salir de esta diáspora paisana

sin dejar por el mundo la familia

sin que nos embargue la galbana.

Tiempos de mudanza

siempre ha habido.

Cipriano aguantó sus acechanzas,

como aguanta el chopo por el nido.

San Antonio del desierto no quería

abandonar su gochín, fiel y gruñón,

el ruido de la ciudad le confundía.

Hoy la tele, el coche, las prisas, la desazón

ocupan el sitio de la paz y la razón.

El Sepulcro vacío de Magdalena

no arredró su ímpetu de apóstol, la primera.

Salió corriendo en la ladera,

Le encontró con azada y podadera.

Un pueblo hecho con sudor,

que tiene historia,

que dominó las piedras

encauzó el agua, aró jarales,

es capaz de sobrevivir los temporales.

Cuidemos nuestras casas, nuestra Iglesia,

que un pueblo no se hace en cuatro días.

Para que nuestros hijos encuentren, todavía,

el Cuadros que nosotros conocimos.

El Cuadros del trabajo, la paz y la armonía.

Mimemos el Concejo, donde nadie es más que nadie.

La tela del pendón ondee al aire……

Estas piedras de columnas que nos oyen en silencio,

asentadas por manos campesinas,

curtidas en el hacha y en la esteba

son, en losa, manojos de fejinas

de la Antigua Ley y de la Nueva,

que siempre tuvo el hombre y la mujer en la ribera

el honor y el trabajo por bandera.

Cuadros vive

¡Viva Cuadros!

 

 

 

 

 

 

 

 

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